¡OTRO LADO DE LA SANTIDAD! La salud es algo que todos debemos cuidar. Ser espiritual incluye cuidar el cuerpo que Dios nos ha dado. Los vasos de honra donde habita el Espíritu del Eterno Dios deben ser separados en total SALUD para la longanimidad ministerial. Esto también es parte de nuestra SANTIDAD.
Pastor Frank Picón
Te Esperamos en el 1840 N Goldenrod Road, Orlando 32807. Domingos 2:00pm y Martes a las 7:15 pm. Para más información 407. 461 . 2286 Pastores Frank & Lourdes Picón
Mi padre y yo llevamos ya unas semanas haciendo trabajo de jardinería alrededor de nuestro hogar. En cada rincón, tarea, y proyecto que emprendemos, nos hemos encontrado con unos pequeños gigantes que al principio me hacían el trabajo imposible. Inclusive, los miraba cómo una verdadera molestia, pero luego de observarlos y en varias ocasiones y experimentar su picadas, pude comprender que me guste o no me guste, esos pequeños gigantes son mis vecinos, y en realidad vivían en mi propiedad antes que yo. Pero sobre todo, ellos tienen una historia que contar. Me refiero a las hormigas. Proverbios 6:6 lee: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio”

2 Corintios 3:7-8 “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?”
La Biblia enseña acerca de varios ministerios. Entre ellos el ministerio de la reconciliación y el de la justificación. Sin embargo existe un ministerio con gloria del cual no se habla mucho. Me refiero al ministerio del espíritu. Un ministerio o “diakonía” en griego es un servicio, una ayuda. La Biblia nos enseña que este ministerio, servicio o ayuda es del espíritu. El espíritu que habla la Biblia es Dios. En Juan 4:24, Jesús nos enseñó que “Dios es Espíritu”, por tanto el ministerio, el servicio o la ayuda es de Dios.

TIEMPO - Se define como la duración de las cosas sujetas a cambio o de los seres que tienen una existencia finita. ¿Que significa esto para nosotros los seres humanos? Simplemente, que Dios no se sujeta a nuestro tiempo porque Dios es infinito; es Eterno. En Dios no hay principio ni fin. Este fenómeno cronológico es estrictamente de la tierra. Cuando el ser humano no es un buen mayordomo del tiempo, Dios interviene haciendo un alto en nuestro tiempo natural para provocar un momento espiritual llamando así nuestra atención. Esta manifestación divina es de propósito disciplinario; o sea, para traernos a orden. Para crear conciencia que Dios se encuentra en control de todo. Existe un nivel de libertad que poseemos dentro de los parámetros determinados por el Creador. Por tanto, estamos llamados a ser buenos mayordomos de nuestro tiempo natural mientras vivamos en este vaso de barro llamado cuerpo. Un llamado de responder a nuestra misión en la tierra de comunicar las buenas noticias de Jesucristo y de no colocar esta obra en un lugar secundario o, peor aún, de ignorarla totalmente. ¿Sabes porqué? Porque como naturales, nuestro tiempo se acabará aquí en la tierra. Así es. Somos seres eternos envueltos en un cuerpo natural con fecha de expiración conocida por solo Dios. Así que seamos todos buenos mayordomos del tiempo y hagamos la voluntad de Dios en la tierra.
¿Se te han cerrado las puertas? ¿No encuentras la salida a tú situación? ¿Será posible que la llave a tú solución se encuentre más cerca de lo que crees? Te invito a que medites en las siguientes palabras. Quisiera contarte una corta historia de un evento que ocurrió más de 2,000 años atrás. Se trata de un hombre del medio oriente ciego de nacimiento. Su nombre no es importante. Lo importante fue que un día llegó a su vida el rey de paz. El nombre de ese rey sí es importante; lo llamaron Jesús, el Cristo. Su nombre significa "Salvador". Su amor y compasión por el hombre lo llevó a violar todas las leyes naturales, el estatus quo y provocar que el ciego pudiera ver por primera vez.